El primer volante fue estrenado en el año 1894, en la primera carrera de automóviles de la historia: la París-Rouen, celebrada en julio de aquel mismo año. El ingeniero francés Alfred Vacheron es considerado el inventor del volante e instaló uno en un automóvil Panhard & Levassor, que contaba con motor Daimler.

Este invento supuso un gran paso adelante, ya que permitía una precisión mucho mayor a la hora de controlar la dirección, y por tanto la posibilidad de circular a velocidades más elevadas. Es cierto que el coche terminó la carrera en undécima posición, pero el volante prevaleció.