El Benz Patent-Motorwagen, considerado el primer automóvil del mundo, fue patentado por Karl Benz en 1886 y contaba con un pequeño motor monocilíndrico de 994 cm3, con apenas 1,5 CV de potencia. Curiosamente, no había ni rastro de un volante, ya que contaba con una especie de manivela para controlar la dirección de la rueda delantera. Al parecer, esta solución era más intuitiva para los conductores de la época, acostumbrados a los carros de caballos.