Probablemente, el infortunio más famoso en la prueba del alce de Teknikens Värld es el de la primera generación del Mercedes-Benz Clase A (W168), que nada tiene que ver con el actual modelo compacto de la firma alemana.

Aquel vehículo, debido a su diseño, tenía un centro de gravedad demasiado alto, lo que hizo que volcara durante dicha maniobra. No obstante, tres semanas después, la marca lanzó una actualización para el sistema de suspensión y dotó al coche de ESP (control de estabilidad), para poner remedio a este peligroso problema.