Este concept car de 2003 supuso un punto de inflexión para SEAT, en lo que al diseño se refiere. En aquel momento, la marca española decidió crear un compacto con una fisonomía más redondeada, mezclada con líneas de tensión bastante marcadas. 

Obviamente, hacemos referencia a la segunda generación del León, un vehículo que dio muchas alegrías a la casa de Martorell en términos de ventas, sobre todo, en España.