Aún más exclusivo que el F40, por el número de unidades fabricadas, el 959 recurría a un motor bóxer, también con dos turbocompresores, de seis cilindros y 2,9 litros, capaz de generar 450 CV. El coche, que disponía del sistema de tracción total PSK (el más avanzado de la época), llegaba a 315 km/h y despachaba el 0 a 100 en 3,7 segundos.