Entre los modelos compactos de aquella época, el Kadett GSi resultó un verdadero superventas. Inicialmente, montaba un propulsor atmosférico de gasolina, de 1,8 litros de cilindrada y 115 CV, que luego se sustituyó por un motor de 2,0 litros y 130 CV. La versión 16v podía presumir de una mecánica también de 2,0 litros, pero con 156 CV.