Con el Shelby Daytona Cobra Coupe entramos de lleno en la zona de las leyendas de la competición, ya que, en 1965, se convirtió en el primer coche americano en ganar el Campeonato Internacional de Fabricantes de Gran Turismo. En la base siempre está el Cobra, pero aquí con una carrocería cerrada, diseñada para vencer al Ferrari 250 GTO.

Por 6,7 millones de euros, en 2009, un nuevo propietario se lo llevó a su garaje. En concreto, el cuarto de los seis coches construidos (chasis CSX2601), justo el que ganó las últimas carreras del 65 para hacerse con el campeonato. El motor V8, de 4,7 litros y 380 CV de potencia, le permitía superar los 300 km/h.