La primera duda que surge en un vehículo Premium de 'solo' cuatro cilindros es si firmará unas prestaciones dignas de un Porsche. La respuesta es sí, ya que declara 225 km/h de velocidad máxima y una aceleración de 0 a 100 en 6,7 segundos. Todo, complementado con un consumo mixto de 10,0 litros cada 100 kilómetros en ciclo WLTP.

En la práctica, el empuje desde bajas revoluciones es notorio y permite ganar velocidad rápidamente y completar adelantamientos con seguridad. Por supuesto, la transmisión PDK es capaz de asumir perfectamente este rendimiento, a través de cambios imperceptibles de marcha.