Tener el primer todoterreno de Porsche y lucirlo por las calles de la ciudad y en cualquier desplazamiento: a eso aspiraba mucha gente que le iban bien las cosas. Cuando llegaron las vacas flacas, este modelo se vendía como churros en el mercado de segunda mano por dueños que no podían costear su mantenimiento. La versión Turbo alcanzaba los 450 CV de potencia.