Desde luego, MINI no pudo aterrizar en mejor momento dentro del mercado español. A pesar de que eran (y siguen siendo) coches caros, muchos no pararon hasta que pudieron hacerse con uno. Al inicio, el Cooper S contaba con un motor sobrealimentado por un compresor volumétrico, con 1,6 litros y 163 CV, de origen Chrysler. Después, se cambió por una mecánica con turbocompresor, de la misma cilindrada, con 174 CV, desarrollada junto a PSA.