Los aprendices de Skoda volvieron a sus orígenes en este cuarto proyecto, utilizando de nuevo el urbano Citigo como base para un concept llamado Skoda Element, de estética playera, al más puro estilo buggy. 

Se trataba de un modelo eléctrico que compartía el sistema de propulsión con el Volkswagen e-up!, y su motor ofrecía 60 kW de potencia, unos 82 CV. Su interesante estética prescindía de techo, puertas o pilares B y C, y el habitáculo lucía detalles específicos, además de únicamente dos asientos.