El sistema eléctrico homologa una autonomía de 253 kilómetros, en ciclo WLTP, aunque como es lógico, no resulta sencillo acercarse a ella. De hecho, después de convivir con el Citigo eléctrico, creo que el dato dependerá mucho de cómo se conduzca.

Si al volante hay un conductor que acelera y frena como si de un coche de combustión se tratara, lo normal es que no llegue al entorno de los 180 kilómetros. Si es un poco cuidadoso, podrá alcanzar los 200. Y si cambia el chip por completo, ahí sí, superará los 200 sin problema.

En cualquier caso, al menos eficiente también le entendemos, ya que la respuesta y el rendimiento del sistema son muy buenos, sobre todo, desde parado y a baja velocidad. Porque si miramos las prestaciones, son elogiables, pero no asustan: alcanza los 130 km/h y acelera de 0 a 100 en 12,3 segundos.

¿Y los tiempos de recarga? Pues oscila bastante, dependiendo de donde lo conectemos. Para recuperar el 80%, en un punto de carga doméstico de 2,3 kW, necesita 12 horas y 37 minutos; en una toma de 7,2 kW, el tiempo baja hasta las 4 horas y 8 minutos; y en un cargador rápido de 40 kW, basta 1 hora.