Dinámicamente, el Citigo eléctrico es un modelo bastante satisfactorio, que no solo se mueve con agilidad en las calles de las grandes ciudades; también, ofrece una sensación de aplomo más que correcta fuera de ella. Ahora bien, como sucede con casi todos los eléctricos, es en las vías rápidas que rodean a la ciudad donde más se resiente el consumo eléctrico.

En este sentido, el modelo checo homologa un gasto medio de 13,5 kWh cada 100 kilómetros, en el caso de la variante de acceso a la gama (que equipa unas llantas de 14 pulgadas, en lugar de las de 16 del acabado Style). En cualquier caso, durante los días que lo he conducido, el gasto que reflejaba el ordenador de a bordo oscilaba entre los 12,9 y los 14 kWh.

Ahora bien, de cara a adaptarse a las necesidades de cada momento, existen tres programas de conducción.

En el modo Normal, se dispone de toda la potencia del sistema (61 kW) y de las mejores prestaciones. Si se opta por el llamado Eco, el rendimiento se reduce hasta los 50 kW, al tiempo que las prestaciones empeoran (120 km/h y 2 segundos más en el 0-100) y el aire acondicionado se ajusta. En el último supuesto, conocido como Eco+, el aire se desconecta por completo, la potencia se queda en 40 kW y la velocidad máxima se limita a 95 km/h. Lógicamente, en las dos modalidades 'Eco', aumenta la cifra de autonomía.