Desde hace años, el rey absoluto de la familia BMW ha sido el 507, que se ha convertido en algo único entre el resto de obras maestras de la firma bávara. Basta decir que, incluso teniendo 2 millones de euros, es complicado encontrar uno, al menos en perfectas condiciones. El más caro sigue siendo un ejemplar de 1957 que perteneció al piloto John Surtees durante 70 años, y que se vendió en 2018 por 4.194.422 euros.

Lo más curioso es que, en aquella época, este BMW 507 fue regalado por el Conde Domenico Agusta al propio piloto, que por entonces competía en el mundo de las dos ruedas. El modelo, dibujado por Albrecht von Goertz, encandiló a famosos y ricos de todo el mundo. Escondía un motor V8 de 3,2 litros y 150 CV, con el que podía alcanzar los 220 km/h. La producción estuvo limitada a 252 unidades.