Aunque es un poco ruidoso en frío, el motor turbodiésel de 195 CV responde muy bien al acelerador y, gracias a un destacado par de 450 Nm desde las 2.000 vueltas, muestra mucha energía desde cerca del ralentí. Eso significa que puede con las nueve marchas que propone el cambio automático, que ofrece la posibilidad de gobernarse desde las levas. Todo, registrando consumos en el entorno de los 8,2 litros cada 100 kilómetros. 

Por prestaciones, nada que objetar: 200 km/de velocidad máxima y 9,3 segundos en la aceleración de 0 a 100. 

En cuanto al dinamismo, el Jeep Cherokee es fácil de controlar sobre el asfalto y presenta reacciones lógicas y seguras en curvas. Pero además, también muestra robustez en caminos, síntoma de que está preparado para un uso razonablemente intenso fuera del asfalto. 

Lógicamente, al ser la versión tope de gama, el precio también es elevado: 59.400 euros. Pero, al fin y al cabo, compite en un segmento donde se pide ese dinero por vehículos peor equipados, así que es un desembolso inteligente.