El motor rotativo o Wankel, conocido sobre todo por sus aplicaciones por parte de la firma japonesa Mazda, lo inventó Felix Wankel a finales de los años 20. Lo utilizó NSU y algún otro fabricante, además de motocicletas de Norton o Suzuki, pero fue Mazda quien lo ofreció en muchos de sus modelos, incluidos deportivos como el Mazda RX-3, el RX-7 y el RX-8.

Además, con el Mazda 787B, el fabricante japonés logró la victoria en las 24 Horas de Le Mans de 1991, convirtiéndose en el primer coche con motor rotativo en conseguir tal hazaña (en aquel caso, un R26B de cuatro rotores), aunque también sería el único, ya que al año siguiente este tipo de propulsor fue prohibido en esa competición.