Considerado el primer automóvil de la historia, el Benz Patent-Motorwagen fabricado por Carl Benz en 1885 recurría a un motor monocilíndrico (de un único cilindro), de cuatro tiempos y 994 cm3, montado justo debajo del asiento para los ocupantes. Casi una década después, en 1894, Benz había producido 25 unidades de su automóvil, con potencias de entre 1,5 y 3 CV. También hubo versiones de mayor cilindrada (Type II, Type III...).

A lo largo de los años se han utilizado motores de un único cilindro en coches pequeños y urbanos, pero no es un propulsor demasiado habitual, en cualquier caso. Es bastante más común en el mundo de las dos ruedas, ya que muchas motocicletas utilizan propulsores con este tipo de arquitectura.