El diseño de motores con cilindros en W también lo perfeccionó el Grupo Volkswagen, con el lanzamiento del motor 6.0 litros W12, que se instaló en modelos como el Volkswagen Phaeton, el Touareg, el Audi A8 o el Bentley Continental GT, entre otros.

No obstante, hubo un bloque en W mucho menos común, el W8, que en el año 2002 fue equipado en el Volkswagen Passat, como tope de gama del catálogo de esta berlina, y asociado a la tracción total 4Motion. Era un motor de 4,0 litros de cilindrada, con una potencia de 275 CV y un par de 370 Nm. En esencia, era fruto de unir dos bloques VR4, de cuatro cilindros, aunque no tuvo fama de ser demasiado fiable, debido a su complejidad.