Aunque el motor de cuatro cilindros en V es muy poco común en el mundo del automóvil, lo cierto es que son varios los fabricantes que lo han equipado en sus modelos. El primero fue Mors, para un coche de Gran Prix, y después fue la firma italiana Lancia, quien empezó a utilizarlo en el Lambda, y posteriormente en otros modelos, culminando en el Lancia Fulvia, que es uno de los últimos modelos de producción que han montado este motor. También lo utilizó Ford (en el Taunus y algunos modelos Saab) o AMC.

La marca que más recientemente lo ha utilizado es Porsche, quien recurrió a esta curiosa arquitectura para su último ganador de las 24 Horas de Le Mans, el Porsche 919 Hybrid, cuyo sistema híbrido estaba basado en un motor 2.0 V4 turbo, alimentado por gasolina.