Debajo de la carrocería, el utilitario japonés 'esconde' un sistema de propulsión microhíbrido, que toma como base un propulsor 1.2 atmosférico de gasolina, con 90 CV y 120 Nm de par máximo.

Junto a él, trabaja el sistema SHVS (o Smart Hybrid Vehicle by Suzuki), que cuenta con un motor eléctrico, de 3 CV de potencia, y una pequeña batería de iones de litio adicional.

Además de otorgarle el derecho de disponer de la etiqueta Eco de la DGT, por su naturaleza eléctrica, el sistema híbrido es capaz de aportar energía en fases de aceleración, regenerarla en las de deceleración y frenado o poner en marcha el vehículo, tras una detención temporal.

Lo que no puede hacer, en ningún caso, es mover el coche por sí mismo.

Dicho esto, en marcha, son muchas las cosas buenas de este modelo. El conjunto responde con alegría a la acción sobre el pedal del acelerador y el pequeño motor resulta bastante agradable.  

Además, el consumo es contenido, siempre en el entorno de los 5,5 o 6,0 litros cada 100 kilómetros (homologa 5,0 litros) y las prestaciones resultan correctas para un utilitario: alcanza los 180 km/h y acelera de 0 a 100 en 11,9 segundos.

Por último, dinámicamente, el Swift resulta sorprendente, con una puesta a punto del chasis que elimina casi al 100% la sensación de balanceo y una dirección bien calibrada.

Respecto a la caja de cambios manual, de cinco velocidades, ofrece un buen tacto, aunque habrá quien eche en falta una sexta velocidad, cuando circule por carretera.