Este descapotable apareció, prácticamente de la nada, en 2003. Se convirtió en una forma original de 'saborear' las virtudes de un cabrio, con el sello de smart. Sin embargo, a pesar de su aspecto original, interesante comportamiento dinámico y bajo peso, el smart roadster no triunfó en ningún momento.

No se vendió bien, principalmente, porque no era muy asequible. Además, su delicado motor turboalimentado de tres cilindros, junto a su cambio robotizado de seis velocidades, cosecharon algunas críticas por parte de los clientes. En definitiva, la suma de todos esos inconvenientes llevaron a que, en menos de tres años, cesara la producción, cuando se habían ensamblado 43.091 unidades.