El primer pick-up de Mercedes se construyó sobre la base del Nissan NP300 Navara y se ofreció al público a partir de 2017, incluso con mecánicas no disponibles para el modelo japonés. Sin embargo, a los responsables de la firma alemana les costó solo dos años comprender que su primer vehículo de estas características no tenía mucho futuro. No obstante, la versión oficial alegó que fue víctima de medidas para reducir costes y optimizar la rentabilidad de la gama de productos.

De hecho, uno de los aspectos importantes, como ha sido la falta de demanda de este modelo, puede que se haya debido a un precio demasiado alto (notablemente más caro que los modelos equivalentes de Renault y Nissan), al tiempo de los crecientes rumores de desacuerdo en la relación entre Mercedes-Benz y la alianza Renault-Nissan-Mitsubishi. El modelo se dejó de fabricar en mayo de este año.