En segundo lugar está el Bugatti más precioso, raro y codiciado de los años 30. El sueño de Ettore Bugatti de hacer el mejor coche del mundo se hizo realidad con un coloso de más de 6,0 metros de longitud y un motor de avión de ocho cilindros en línea, con 12,8 litros y 300 CV.

La producción, limitada a siete ejemplares, reforzó el mito. El ejemplar del chasis 4111111, reconstruido en 1938 en forma de Coupé de Ville, lo adquirió el Grupo Volkswagen en 1999 por 28,6 millones de euros, al cambio actual.