En el país otomano, no hay ningún incentivo para comprar un coche eléctrico, pero conlleva menos tasas. Allí, todos los vehículos están sujetos a un 18% de IVA. Además, hay otro impuesto, que es más elevado en los modelos de combustión interna, ya que alcanza un 45%.

En el caso de los eléctricos, hay tres franjas de pago: 3%, si la potencia es inferior a 85 kW; 7%, entre 85 y 120 kW, y 15%, si es mayor de 120 kW.

Además, el impuesto anual de circulación de los coches eléctricos es un 75% menor que el de un vehículo con motor de combustión interna de potencia equivalente.

Precio de un Renault ZOE en Turquía: 234.600 liras turcas, alrededor de 35.810 euros.