El gasto de gasolina varía mucho en función del programa escogido. Por ejemplo, el consumo se eleva con los modos Save y Charge, ya que se emplea el motor de gasolina para mantener la carga de la batería o generar electricidad.

En cualquier caso, como hemos comentado antes, los consumos son más elevados que en un SUV turbodiésel equivalente. Durante la prueba, en el peor de los casos (ascenso a un puerto y modo Save activo), el ordenador de a bordo registró una cifra superior a los 10,0 litros cada 100 kilómetros.  

En el plano dinámico, el coche muestra una comodidad absoluta, que lo hace ideal para afrontar viajes sin que el cansancio haga mella en los ocupantes. Esa puesta a punto se nota en curvas, donde el Outlander PHEV muestra claras oscilaciones, sin que supongan pérdidas de control. 

Tan solo queda comentar los precios, que oscilan entre los 36.300 euros del acabado Motion hasta los 41.625 del Kaiteki+.