Uno de los pocos puntos negativos del coche es la capacidad del maletero, que se ve reducida por la integración de la batería para alimentar los motores eléctricos. Así, se queda en 498 litros (1.602 abatiendo los asientos), en lugar de los 550 del Outlander 4x2 y los 519 de la versión 4x4. 

Por cierto, el sistema de propulsión consta de un motor atmosférico de gasolina, con 2,4 litros de cilindrada y 135 CV, más dos propulsores eléctricos, uno delantero con 82 CV y otro trasero con 95 CV.

Gracias a este esquema, se disfruta de dos ejes motrices (tecnología S-AWC) sin tener que recurrir a una unión física entre los trenes.