El deportivo alemán supuso una revolución. Por supuesto, antes había coches con tracción a las cuatro ruedas, pero de accionamiento manual. El Audi Quattro disponía de dos ejes motrices de forma permanente, tuvo una gran aceptación y se convirtió en un producto casi de masas. 

Gracias a su éxito en el Campeonato Mundial de Rallies, se generó un mito. En la foto, puedes ver el coche, con 200 CV, en su estreno en el salón de Ginebra de 1980.