Uno de los modelos más originales de su época fue, sin duda, un roadster como el BMW Z1, desarrollado sobre la base del 325i (E30), con motor de gasolina, de seis cilindros en línea, con 2,5 litros y 170 CV. El coche solo se vendió con el volante a la izquierda. Entre las características más llamativas del primer 'Zeta', estaban sus curiosas y únicas puertas.