El más caro de los Aston Martin hasta la fecha es el DBR1 de 1956, que se subastó en el año 2017, por el equivalente a 20,4 millones de euros. Se trata de un coche de carreras del que se produjeron solo cinco ejemplares y que permitió a la marca de Gaydon ganar las 24 Horas de Le Mans y el Campeonato Mundial de Sport Prototipos de 1959, venciendo a Ferrari, lo cual no es poca cosa.

El coche fue conducido por pilotos de la talla de Roy Salvadori, Stirling Moss, Jack Brabham y Carroll Shelby, entre otros. Este pedigrí es quizá tan bueno como el hecho de que el vehículo se vendiera con dos motores utilizados en su carrera deportiva: un 2,5 litros de 212 CV y un 3,0 litros de 250 CV, ambos atmosféricos de seis cilindros en línea.