En el primer escalón del podio de Aston Martin se encuentra el mítico DB4GT Zagato, una versión de carreras de 1962, con carrocería de Carrozzeria Touring Superleggera y una brillante carrera deportiva solo superada por unos pocos mitos de la competición.

Los 12,9 millones de euros que le costó a su nuevo dueño, en 2015, es muchísimo dinero, pero es casi una ganga en comparación a los 43 millones de euros del Ferrari 250 GTO de la época. Este ejemplar que bate récords es el chasis 0186 de 1961, con una corta carrera en Australia, y un coche que hoy en día todavía impresiona en carretera gracias a su motor 3,7 litros de seis cilindros, con 314 CV y una velocidad punta de 347 km/h.