La historia de Alfa Romeo dio comienzo en 1906, cuando la fábrica matriz, situada cerca de Milán, empezó a producir vehículos de la marca francesa Darracq. En 1909, los empresarios automovilísticos de la región se hicieron con la mayoría de las acciones e iniciaron el desarrollo de sus propios coches.

En 1910, los empresarios lombardos cambiaron el nombre de la empresa a Società Anonima Lombarda Fabbrica Automobili y eligieron A.L.F.A. como nombre popular. Sin embargo, en 1915, A.L.F.A. se quedó sin dinero. El empresario Nicola Romeo cobró protagonismo y, en 1920, se hizo con la propiedad de la empresa, pasándose a llamar Alfa Romeo.