Este modelo es un precioso y carísimo Maserati de calle, aunque en realidad se trata de un prototipo. Hablamos de un Maserati 150 GT Spider de 1957 que bajo su carrocería, fabricada por Medardo Fantuzzi, esconde el chasis del A6GCS y un motor de competición.

Un ejemplar único para carretera, pero con corazón de carreras (un 2,0 litros de cuatro cilindros y 190 CV de potencia) y carrocería de aluminio. En el año 2013 cambió de manos por nada menos que 2,7 millones de euros.