En su época, este modelo se llevó todos los titulares. Normal porque, en 1929, el 6C 1750 Super Sport ganó la Mille Miglia y, un año después, el 6C 1750 Gran Sport repitió victoria en la misma cita.

Estos coches estaban impulsados por un motor de seis cilindros en línea, sobrealimentado por un compresor. Desarrollaba 102 CV y, con él, el modelo alcanzaba una velocidad máxima de 170 km/h.