De manera similar, pero a menor escala (equipando los modelos de producción con motores eléctricos en lugar de térmicos), la compañía americana AMP lleva años haciéndolo. En concreto, la firma presentó un Jeep Grand Cherokee en el salón de Detroit del año 2012.

En lugar de un motor de gran cilindrada en forma de V, tiene dos propulsores eléctricos con una potencia combinada de 203 CV y una batería de litio-hierro-fosfato de 37,6 kWh. Suficiente para una autonomía de entre 130 y 160 kilómetros. 

No son cifras muy impresionantes, sobre todo teniendo en cuenta que el precio de este vehículo todoterreno era el doble que el del Grand Cherokee convencional con motor de gasolina, es decir, lo mismo que costaba un Tesla Model S 60, capaz de recorrer 400 kilómetros con una única recarga.