Todavía más interesante resulta el hecho de que, seis meses antes del Hummer, la misma empresa austriaca Kreisel le fabricó a Arnold un Clase G completamente eléctrico. El todoterreno alemán fue el primero en probar el sistema de propulsión, de alrededor de 500 CV, que luego se utilizó en el H1. 

La única diferencia es que el Mercedes-Benz contaba con una batería de menor capacidad, de 80 kWh, aunque lograba la misma autonomía, de 300 kilómetros. Además, podía acelerar de 0 a 100 km/h en 5,6 segundos y su velocidad máxima era de 183 km/h.