La puesta a punto del Corolla está claramente enfocada a la comodidad, por lo que resulta un modelo ideal para el ámbito urbano. La suspensión es suave y cómoda, así que no tiene problemas a la hora de afrontar badenes o resaltos, y lo mismo ocurre con la dirección, que está muy asistida y resulta bastante blanda, así que callejear y aparcar es tremendamente sencillo.

A nivel de insonorización tampoco está nada mal, aunque en este aspecto quizá Toyota debería haber hecho un poco más de hincapié en 'amortiguar' el sonido del motor de 1,8 litros, que es algo ruidoso, ya que por sonoridad aerodinámica o de rodadura no hay queja.