A Odin, divinidad de los vikingos, le gustaría este nombre, pero bromas aparte, el nuevo superdeportivo de Gaydon apuesta por el estilo del Valkirye, su hermano mayor, dotado de tecnología derivada de la Fórmula 1.

Las ópticas principales, en este caso, son más anchas, pero se integran a la perfección con las superficies lisas de la carrocería, para asegurar la máxima carga aerodinámica descendente posible, sin penalizar la resistencia al viento.