Por fin el motor se ubicó en posición delantera. Muchos seguidores del Volkswagen Transporter o 'Bulli' disfrutaron de esta configuración a partir de 1990. Después de décadas de aferrarse al propulsor trasero, el bloque del T4 se trasladó al frontal. Esto permitió nuevas 'licencias' en el diseño exterior e interior.

El motor 2.8 VR6, con 204 CV (desde el año 2000) o el 2.5 TDI de 150 CV (desde 1998) también se emplearon en la Transporter T4. Cuando se introdujo la T4 en 1990, los 110 CV máximos que ofrecía no eran un derroche, pero para los aficionados resultaba una magnífica cifra, porque su predecesor nunca ofreció más de 112 CV.