Mucho antes de los modelos de fábrica con el apellido AMG, que hoy conocemos de Mercedes-Benz, el 500 E fue el estandarte de la deportividad de la marca.

Equipaba un motor 5.0 V8 con 326 CV de potencia. Un vehículo discreto, salvo por los enormes pasos de rueda que mostraba. El 500 E era, exactamente, 5,6 centímetros más ancho que un W124 normal, pero podía acelerar, de 0 a 100 km/h, en solo 6,1 segundos.

El ajuste del vehículo se realizó en colaboración con Porsche y se especula con que la fabricación se realizó en solo 18 días. Aún hoy, el 500 E sigue entusiasmando a muchos aficionados.