Ese enorme alerón trasero delata a cualquiera de los 500 ejemplares del Mercedes-Benz 190 E 2.5-16 Evolution II, que se construyeron en 1990. Era el requisito imprescindible para poder disputar el DTM alemán con este vehículo.

La firma de la estrella obtuvo 235 CV del motor de cuatro cilindros, con 2,5 litros de cilindrada. Al final, se construyeron 502 unidades del 'Evo II', todos ellos con el esquema de pintura azul-negro metálico.