A principios de los años 90, casi todos los fabricantes japoneses trabajaban en superdeportivos. Pero el Honda NSX obtuvo una posición destacada, aprovechando la experiencia de Honda en la Fórmula 1, con nada menos que Ayrton Senna encargándose de la puesta a punto.

El avión de combate F-16 sirvió de inspiración para el diseño de la cabina. El motor 3.0 V6, ubicado en posición central, desarrollaba 274 CV. Hasta el año 2005, se fabricaron unos 18.000 ejemplares del NSX y no se volvió a fabricar un sucesor hasta el año 2016.