El BMW Serie 3, con la denominación interna E36, no estuvo exento de controversia cuando se estrenó en 1990. No a todo el mundo le gustó el diseño con faros dobles protegidos por un cristal, además de los muchos problemas de calidad en la fase inicial de comercialización.

Además, el E36 tampoco era tan ligero como su predecesor, el E30. Pero BMW apostó por el E36 y añadió más variantes de carrocería a la gama, como un coupé, un familiar y el Compact. Su apuesta resultó acertada, debido a que en el año 2000, se habían construido más de 2,7 millones de unidades de este automóvil.