Este vehículo supuso el ataque definitivo de Audi frente a la hegemonía de BMW y Mercedes-Benz. El último Audi 100, llamado internamente C4, impresionó por sus llamativas líneas. Se abandonó la antigua división entre 100 y 200, para pasar a disponer solo de motores de cinco y seis cilindros para el nuevo Audi 100.

De inicio, la versión más potente fue el 2.8 E con 174 CV. El turbodiésel 2.5 TDI también fue muy popular, seguido en 1992, por el S4 con 280 CV. Después de una importante puesta al día, en 1994, el Audi 100 se transformó, definitivamente, en el Audi A6.