En 1968, el modelo japonés se presentó en el salón de Tokio. Inicialmente, era un sedán de cuatro puertas, aunque, en 1971, la gama se amplió con la carrocería coupé. 

El motor que lo impulsaba era un bloque de seis cilindros en línea, con 160 CV a 7.000 rpm y 180 Nm a partir de 5.600 vueltas. El coche firmaba unas prestaciones respetables, al declarar 200 km/h de velocidad máxima y 8,3 segundos en la aceleración de 0 a 100.