Un Rolls-Royce sin una enorme parrilla, es como un Rolls-Royce sin el Espíritu del Éxtasis. No es casualidad que el diseño cromado de la parrilla nos recuerde el estilo arquitectónico de los templos griegos.

Supuestamente, Henry Royce tomó el concepto de un coche olvidado llamado Northfolk, de la compañía Abel Blackburn & Co. Un modelo en el que se apreciaban códigos de diseño vistos en el Partenón, de la antigua Atenas...