El habitáculo del modelo oriental ofrece una amplitud y visibilidad mejores de lo que cabría presuponer por las dimensiones exteriores. Los asientos delanteros son cómodos, con unos respaldos que recogen la espalda del conductor y del acompañante de forma efectiva, sin llegar a tener un diseño agresivo.

La ergonomía del puesto de conducción también es destacable, quedando todo a mano; especialmente, el pequeño selector del cambio, que gracias a su tacto preciso, nos invita a utilizarlo más de lo normal.

Detrás, solo dos adultos pueden viajar con la suficiente comodidad; en el caso de que vayan tres adultos, esos trayectos no resultarán tan placenteros.