La quinta generación del Ford Fiesta, a la venta entre 2002 y 2008, contaba con la divertida versión ST, que empleaba un motor atmosférico de gasolina, con 2,0 litros y 150 CV, combinado con una caja manual de cinco marchas. 

Puede que no tuviera suspensión adaptativa, pero preferimos de lejos su bajo peso de 1.200 kilos.