Si los cambios exteriores son destacados, el habitáculo nada tiene que ver con el de su predecesor. No solo es más tecnológico, a partir de dos pantallas, una para la instrumentación de 12,3 pulgadas y otra para el sistema de infoentretenimiento, de 10,1, en el mejor de los casos. 

También cambian el volante, los salidas de aire, la palanca del cambio manual y hasta los tiradores de las puertas. En definitiva, la sensación que transmite el habitáculo es de estar en un vehículo de muy alta calidad percibida.