Este superdeportivo debutó públicamente durante el Gran Premio de Mónaco de F1, de 1992, momento en el que se desvelaron sus especificaciones técnicas.

Así es como el McLaren F1 se convirtió en el primer coche de calle con una carrocería de fibra de carbono. En su interior, escondía un motor V12 de gasolina, de 6,0 litros de cilindrada, suministrado por BMW.

Hasta 2005, este automóvil mantuvo el récord mundial de velocidad en su categoría, tras alcanzar los 386 km/h.

Dispone de un asiento a cada lado de la plaza del conductor, situado en posición central adelantada.