En Woking tenían pensado construir un superdeportivo en el años 60, pero la trágica muerte del fundador de la marca, Bruce McLaren, dejó conmocionado a todo el equipo.

Sería a mediados de los años 80, bajo la dirección de Ron Dennis, cuando el proyecto volvió a encaminarse, con Gordon Murray como ingeniero encargado del desarrollo de un automóvil de altas prestaciones.